19 oct. 2017

30 Ciudades imposibles que podemos visitar solo a través de la lectura

Por: Àngels S. Amorós




Todas las personas tenemos la necesidad de pertenecer a algún lugar. Por eso, macharse del sitio en el que nacimos o en el que vivimos, siempre es complicado. Esto también ocurre con los lugares imposibles que los libros retratan con tal exactitud y riqueza de detalles que nos empujan a desear visitarlos, a quedarnos a vivir en ellos. Cosa difícil, porque muchas veces las historias de ficción se desarrollan en lugares igual de ficticios.

A continuación un listado con algunas, de las muchas, ciudades y lugares ficticios que se han convertido en un icono imprescindible en nuestra cultura literaria.

1. MacondoEn cien años de soledad, de Gabriel García Márquez se desarrolló la vida de una estirpe cuyo patriarca, José Arcadio Buendía, diseñó de tal modo que:

[…] desde todas podía llegarse al río y abastecerse de agua con igual esfuerzo, y trazó las calles con tan buen sentido que ninguna casa recibía más sol que otra a la hora del calor. En pocos años, Macondo fue una aldea más ordenada y laboriosa que cualquiera de las conocidas hasta entonces por sus trescientos habitantes. Era en verdad una aldea feliz, donde nadie era mayor de treinta años y donde nadie había muerto.

2. Wonderland o El País de las Maravillas se accede por una madriguera donde Alicia cayó por casualidad y en la segunda parte accede a través de un espejo. No en vano el relato de sus aventuras se llamó Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll. Este lugar lo habitaban animales y seres humanos de dudosa salud mental o totalmente impíos donde el sinsentido y la insensatez era la nota predominante.

3. Ciudad de Arkham. La ciudad ficticia de Lovecraft donde transcurren la mayoría de sus cuentos. Esta ciudad goza de gran importancia porque allí se encuentra la Universidad de Miskatonic donde se halla un ejemplar del libro, también ficticio, del Necromicón.

4. El condado de Yoknapatawpha supuestamente situado al noroeste del estado de Misissippi y donde transcurren varias de las obras de William Faulkner, por ejemplo ¡Absalón, Absalón! y del cual se dice:

«Superficie, 2.400 millas cuadradas. Población: .blancos, 6.928; negros, 9.313. William Faulkner, único dueño y propietario.»

5. Camelot es la capital fantástica del reino del rey Arturo que se suele ubicar en Gran Bretaña, aunque no se suele hacer muchas referencias a su ubicación exacta. Este reino apareció por primera vez en el poema El Caballero de la Carreta, de Chrétien de Troyes, datado del siglo XII.

6. Fantasía es el reino donde se traslada el lector  Bastián de La historia interminable, de Michael Ende, y que sin pensarlo se ve obligado a participar de forma activa para salvar el reino que está en peligro. La Emperatriz Infantil está enferma de gravedad y necesita ayuda para que la Nada no acabe con todos ellos.

7. Mundodisco es un mundo plano que sostienen cuatro elefantes que se apoyan en el caparazón de una tortuga estelar. Este mundo de fantasía creado por Terry Pratchett para ambientar su saga de fantasía medieval que se alarga hasta la era victoriana y tiene puntos en común con Tolkien, Lovecraft e incluso Shakespeare, además de la mitología, los cuentos de hadas y otros cuentos tradicionales que crean puentes de conexión con temas científicos, culturales y tecnológicos de actualidad. Algunos de los títulos son: El color de la magia y La luz fantástica.

8. Amaurota es la ciudad principal de la isla Utopía, que además da título al libro de Tomás Moro donde se asegura que todas las ciudades que pertenecen a este enclave son perfectas y hay un control bastante vehemente de sus ciudadanos y de todos los ámbitos. Amaurota fue la elegida donde se reúnen los embajadores de otras ciudades para  tomar debatir y tomar acuerdos generales que ayuden al buen entendimiento de todos los ciudadanos.

9. Tlön es un cuento recopilado en el libro Ficciones de Jorge Luis Borges, y también un lugar que representa el cosmos donde se dan encuentro numerosas generaciones de personas que han colaborado en la elaboración de una Enciclopedia que recoge todos sus hallazgos sobre un universo extremadamente idealista.

10. El misterio de la isla de Tökland, de Joan Manuel Gisbert es el lugar donde se desarrolla la trama de una apasionante novela donde un excéntrico millonario desea encontrar a la persona apropiada para desvelar los secretos que esconde la isla. Töckland está repleta de laberintos donde una infinidad de trampas, enigmas y pruebas de inteligencia protegen su secreto.

11. Arkham es una ciudad que H.P. Lovecraft quiso situar en territorio de Massachusetts de forma bastante indeterminada, aunque algunos datos que revelan las historias ambientadas allí, como en Los mitos de Cthulhu, nos hacen suponer que se ubica cerca de Boston.

12. Otro escenario recurrente de Lovecraft es Innsmouth, en La sombra sobre Innsmouth nos encontramos con un pueblo decandente habitado por seres híbridos mitad humanos mitad peces.

13 y 14. Hogsmeade y El Valle de Godric son dos de los pueblos más  citados en la saga de libros de Harry Potter. Harry Potter y la Piedra Filosofal y Harry Potter y el prisionero de Azkaban son algunos de los muchos títulos de esta saga. Según la página “wikia” de Harry Potter, Hogsmeade es el único pueblo mágico que queda de toda Inglaterra y el Valle de Godric es un pequeño pueblo que se encuentra en el oeste de Inglaterra y cuyo cementerio está embrujado, además, tiene la particularidad de que las familias de magos conviven con muggles.

15. Fondo de Bikini es la ciudad más importante de Estados Unidos, según sabemos gracias a la serie televisiva de Bob Esponja y su inseparable amigo Patricio. Se inaguró en el año 147 a.C. y en la época Medieval estaba gobernada por el rey Cangrejo que hacía frente como podía al malvado hechicero Planktonamor y a su mujer Karen Bola de Cristal. Uno de sus títulos es: La experiencia Bob Esponja, de Jerry Beck.

16. Liliputh es una isla ficticia donde tienen lugar los hechos que describe Jonathan Swift en la primera parte de Los viajes de Gulliver. En esta isla habitan seres humanos diminutos, seis pulgadas de alto, y toda la flora y la fauna está proporcionada a sus habitantes. Otro dato es que tiene una comunicación excelente por carretera donde su medio millón de habitantes pueden llegar cómodamente a otras ciudades vecinas.

17. Dianium es el nombre ficticio de una ciudad de la costa levantina donde Clara Sánchez sitúa los dos volúmenes que protagoniza Sandra, que se ve involucrada en una peligrosa red de ancianos nazis. En Lo que esconde tu nombre es el lugar donde la protagonista se retira para reflexionar sobre qué hacer con su vida y en Cuando llega la luz se ve obligada a huir a Madrid para salvar su vida.

18. Santa Mónica de los Venados aparece en Los pasos perdidos, de Alejo Carpentier. Según el autor, la ciudad es una alegoría de Santa Elena de Uairén y se suele ubicar en Brasil. Se puede acceder a ella a través del Puerto de Anunciación a bordo de canoas que recorren callejones que llevan hasta un pasadizo abovedado. La fauna del lugar es muy colorida e incluso el cielo es único y recuerda al descrito en el Génesis de la Bíblia.

19, 20 y 21. Castle Rock cuenta con más de quinientos mil habitantes y se suele ubicar de forma ficticia en el estado de Maine. Esta ciudad es donde tienen lugar muchas de las escalofriantes novelas de Stephen King como: CarrieLa zona muerta y Cujo. Otras ciudades ficticias a las que suele situar sus novelas de terror son: Jerusalem’s Lot con: It Doctor sueño  DerryEl cazador de sueños.

22. King’s Landing es la capital política de los siete reinos de Juego de Tronos de George R. R. Martin y que en su adaptación televisiva se han rodado escenas tanto en Irlanda del Norte como en Girona (España), además de Croacia, Marruecos y Malta. El fundador de la ciudad de quinientos mil habitantes fue el Rey Aegon I Targaryen y allí se encuentra la sede del Trono de Hierro en la Fortaleza Roja. No es fácil transitar por las peligrosas calles de esta ciudad repleta de ladrones y prostitutas, pero también por caballeros y granjeros.

23. La Tierra Media es donde los personajes de la saga de fantasía épica de J. R. R. Tolkien, El señor de los anillos, intentan restablecer la paz y vencer al mal. Esta tierra está la habitan hombres, enanos, elfos, hobbits y otros seres de razas diversas tanto fantásticas como reales.

24. Minas Tirith es el escenario de El señor de los anillos y El Hobbit. Ambas fantasías épicas escritas por el mismo autor y Minas Tirith es la capital del reino de Gondor concebida como una fortaleza. También llamada Ciudad Blanca y Ciudad de Reyes, es donde coronan como rey a Aragorn y los enclaves más conocidos son La Gran Puerta, La Ciudadela y El Cementerio de Senescales.

25. Las ciudades invisibles es el título del libro de Italo Calvino que recoge las conversaciones ficticias entre Marco Polo y Kublai Kan, del imperio del gran Kan. En el libro se describen una serie de ciudades utópicas que llevan el nombre de musas: Dorotea, Tamara, Anastasia o Cloe.
La ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, surcando a su vez, cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, comas. 

26. Comala es una ciudad mexicana que existe en realidad y pertenece al estado de Colima. En la novela Pedro Páramo Juan Rulfo la describe como un lugar donde todos sus habitantes están muertos, aunque la persona que se dirige allí con un fin concreto tarde en adivinarlo. El trazado de las calles o la personalidad de las gentes se asemejan más al pueblo de la infancia de Juan Rulfo que no a la Comala real, de modo que se puede afirmar que el autor ha creado un universo único y totalmente diferente cuya coincidencia en el nombre se debe a la sonoridad y a la particularidad del significado. Comala se parece a <comal>, la plancha caliente donde se hacen las tortillas de maíz y que se asemeja al calor sofocante del lugar .

Aquello está sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno. Con decirle que muchos de los que allí se mueren, al llegar al infierno regresan por su cobija.

27. A El País de Nunca Jamás o Neverland se puede llegar tras volar a lo más alto del cielo y luego <girar en la segunda estrella a la derecha,volando hasta el amanecer>, así lo aseguraba Peter Pan, el niño que no quería crecer y que J. M. Barrie dio vida en un maravilloso libro. En esta isla lejana y entrañable viven infinidad de niños perdidos que se pasan el tiempo jugando y sin obedecer ninguna regla ni atender a obligaciones y responsabilidades impuestas por adultos. Por si fuera poco, Campanilla de Cobre, un hada diminuta, cuida de ellos. Además, de niños, en la isla habitan también indios, sirenas, piratas terribles y otras criaturas.

28. El mundo de Narnia forma parte de una saga juvenil clásica de siete libros escritos por C.S. Lewis. La segunda parte se titula El león, La Bruja y El Armario. En el país de Narnia los animales hablan e interactúan con naturalidad con los humanos. La fantasía y la magia son bastante comunes en todos sus habitantes y también en los cuatro hermanos procedentes de nuestro mundo que llegan para salvar el país del peligro.

29. Luces del norteLa daga y El catalejo lacado son los tres libros que forman la saga La materia oscura del escritor alemán Philip Pullman. En la primera parte los hechos se desarrollan en un college de Oxford y en el frío y oscuro Norte; pero en la segunda parte la protagonista Lyra, se traslada  a un Mundo desconocido donde coincide con Will, un chico de nuestro mundo. Es en este lugar donde los dos jóvenes encuentran una hada con el poder de abrir <ventanas> entre los distintos mundos paralelos. En la última parte, llegan al Mundo de los Muertos tras la búsqueda del padre de Will.

30. Multiverso es el libro de Leonardo Patrignani donde los dos protagonistas, Alex y Jenny desean conocerse tras comunicarse por telepatía desde hace un tiempo. Todo empezó cuando los dos jóvenes se desmayaron al mismo tiempo, él en Italia y ella en Australia, y desde entonces han establecido una conexión tan especial. Cuando el día del encuentro llega, ambos pueden conversar como siempre pero no se ven.

Todo se debe a que según la teoría del Multiverso.

nuestras vidas se desarrollan de manera distinta en una infinidad de dimensiones paralelas. En el mundo de Alex, Jenny murió a los seis años. En el mundo de Jenny, Alex existe pero no es su amigo. ¿Cómo podrán encontrarse? O mejor todavía, ¿cuándo y dónde podrán encontrarse?

Fuente bibliográfica
AMORÓS, ÀNGELS S.,  30 Ciudades imposibles que podemos visitar solo a través de la lectura. [en línea]. [Consulta: 20 octubre 2017]. Disponible en: http://www.quelibroleo.com/noticias/ciudades/25-ciudades-imposibles-que-podemos-visitar-solo-a-traves-de-la-lectura/. 

16 oct. 2017

Instrucciones para enterrar un libro


Por: Guillermo Piro

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No hay género más global que el de los textos de contratapas.


No hay género más global que el de los textos de contratapas. Uno toma un libro publicado en Suecia, otro en la Argentina, otro en Italia y otro en Irlanda y todas las contratapas parecen haber sido escritas por la misma persona. Es por eso que una contratapa original se festeja más que un libro original, cosa ya extinta de la faz de la Tierra. Recuerdo dos contratapas: la de La espuma de los días, de Boris Vian, en la que el autor confiesa que lo que se leerá es “una novelita miserable”, y la de El ingeniero, de Juan Rodolfo Wilcock, ésta tal vez un caso único en la literatura universal de todos los tiempos, ya se verá por qué.

La novela de Wilcock es epistolar, recopila las cartas que el joven ingeniero Tomás Plaget le envía a su abuela. Plaget se encuentra en Mendoza, trabajando en la reconstrucción de la red ferroviaria trasandina. El asunto es que Plaget cuenta las nimiedades que vive lejos de casa –nada excepcional, por cierto, salvo la desaparición de algún hijo de un operario y de un lugareño. Pero al terminar la novela –o antes, dependiendo de la ansiedad del lector– se lee en la contratapa que el ingeniero suele festejar Navidad y Pascuas comiéndose niños. Con lo cual todo súbitamente cobra sentido.

Pero el hecho es que el centro neurálgico de la novela está afuera, no adentro de ésta. No conocía otro caso de descentralidad literaria tan abrumador hasta el otro día, cuando llegó a mis manos La Biblioteca Roja. Brevísima relación de la destrucción de los libros, de Agustín Berti, Gabriela Halac y Tomás Alzogaray Vanella.

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La cosa es así: entre diciembre de 1975 y marzo de 1976 Liliana Vanella y Dardo Alzogaray enterraron parte de su biblioteca en el jardín de su casa en la ciudad de Córdoba. Treinta años después, los tres autores indagan acerca del destino de la biblioteca enterrada. Las excavaciones –en las que colaboran voluntarios del Equipo Argentino de Antropología Forense– comenzaron en enero de este año hasta dar con ella. El libro da cuenta de esa pesquisa y de otras cosas –ningún libro resistió al paso del tiempo, polvo eres y en polvo te convertirás–, y está acompañado por un corpus muy bonito de fotografías de Rodrigo Fierro, pero sin ánimo de desprestigiar tan enorme trabajo debo decir que el libro no me interesó en lo más mínimo. Hasta que di con la solapa –mejor dicho, con la retiración de la sobrecubierta, que desplegada es a su vez una hermosa fotografía cenital del lugar excavado. En ella se enumera lo único importante a mi juicio, esto es, las “Instrucciones para enterrar un libro”.

Los autores dialogan con las “conservadoras de papel”, seres femeninos sin nombre que de verdad la tienen clara. A la pregunta “¿Qué haría falta para dejar un libro listo para ser enterrrado?”, las conservadoras responden: “Primero lo envolvería en un papel de buena calidad, después lo envolvería en una o dos o tres capas de papel, después con un material sintético de alta duración que no se deteriore, como puede ser el poliéster o el polipropileno [...]. Después lo envolvería con una hoja de aluminio y después, probablemente, repetiría el mismo envoltorio, papel, poliéster y aluminio otra vez. Y después lo pondría en una lata de aluminio”.

A esas instrucciones sigue una breve “Discusión sobre la factibilidad de la lata”, donde Gabriela Halac cierra un declaración aspiracional de las conservadoras (“Lo ideal es que nunca más tengamos que enterrar libros”) con una previsión tan pesimista que no puede más que cumplirse (“La historia ha demostrado que cada tanto hay que enterrar [libros]”).

Desde este humilde espacio agradezco las instrucciones para enterrar un libro y redoblo la apuesta de Halac diciendo que si hay algo que la historia demuestra es que ninguna tiranía tiene fin.


Fuente bibliográfica
PIRO, GUILLERMO, 2017. Instrucciones para enterrar un libro. Perfil.com [en línea]. [Consulta: 17 octubre 2017]. Disponible en: http://www.perfil.com/columnistas/instrucciones-para-enterrar-un-libro.phtml. 


12 oct. 2017

¿Crees que tu hijo comparte contenido sexual en el móvil?





El diálogo abierto en el entorno familiar y la concienciación son claves para prevenir el uso inadecuado de las tecnologías por parte de los menores.

Aunque el intercambio de material sexual a través de redes sociales y servicios de mensajería instantánea (sexting) no es algo exclusivo de los menores de edad, sí que es importante estar vigilantes en los colegios y en el entorno familiar para concienciar y minimizar así las posibles consecuencias que pueda acarrear esta práctica.



En muchas ocasiones, las exparejas comparten fotos y vídeos íntimos como venganza







Cuando alguien decide enviar contenido íntimo debe saber que éste deja de estar bajo su control. En ese momento, es la otra persona quien pasa a tener el control de ese material y, en muchas ocasiones, puede utilizarlo a modo de chantaje o como venganza. En el caso de los adolescentes, muchas veces son las exparejas las responsables de subir a Internet o compartir por mensajería instantánea las fotos o videos de contenido sexual por despecho o por venganza, según advierte la Oficina de Seguridad del Internauta, un servicio puesto en marcha por el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital en colaboración con el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE).

Pero, ¿cómo debemos actuar en casa y en el colegio? El Observatorio de la Seguridad de la Información (OSI) en la Guía sobre adolescencia y sexting: qué es y cómo prevenirlo, ofrece una serie de pautas.


Pautas para prevenir el sexting

* 1. Informarse de forma conjunta:
Existen diversas organizaciones y empresas que ofrecen información sobre las situaciones en las que pueden encontrarse los menores en internet. Es importante hacerlo para fomentar un clima de confianza y descubrir de forma conjunta los riesgos. Por ejemplo, desde el propio INCIBE se ha puesto en marcha un teléfono de atención para que tanto menores como padres y docentes expongan sus dudas.

Por su parte, Orange ha lanzado la iniciativa Por un uso Love de la tecnología, que pretende mostrar a las familias las consecuencias del mal uso de las redes sociales y los dispositivos móviles. La compañía quiere convertirse así en fuente de información y de reflexión para las familias y lograr un uso responsable de la tecnología.


Así se habla del sexting en familia




* 2. Hablar de privacidad:
Es importante insistir en la prevención y, para ello, los menores tienen que ser conscientes de los riesgos que corren al exponer sus datos personales y sus fotos más íntimas públicamente.

Hay que exponer los riesgos posibles y poner ejemplos de casos de actualidad. Debe hacerse en un ambiente de confianza que facilite que el menor exponga sus ideas y problemas y así reflexione sobre las posibles consecuencias. Es importante que los padres, madres y educadores sean capaces de trasladar a los menores la confianza suficiente como para que, ante una incidencia en la Red, recurran a la opinión experta de un adulto. Orange, dentro de la iniciativa, ha potenciado ese diálogo dentro de las familias para que los menores puedan explicar a sus padres en qué consiste el sexting y expongan sus impresiones sobre esta práctica.


* 3. La factura bajo control
El Observatorio para la Seguridad en Internet afirma que, según varios estudios, el porcentaje de menores que practican sexting se quintuplica entre los que pagan totalmente sus propias facturasde teléfono frente a los que no lo hacen o solamente pagan una parte. Pagar sus propias facturas puede generar en el menor una sensación de autonomía y madurez (incluso anonimato) que le lleve a sobrevalorar sus razonamientos y percepciones de seguridad.

* 4. El ordenador, en las zonas comunes
El sexting no es una práctica que sólo se lleve a cabo a través de los smartphones, sino que los ordenadores también juegan un papel clave. Por eso, es importante colocar el ordenador en un lugar común de la casa, algo que evitará situaciones de sexting. Si el equipo se encuentra en la habitación del menor, será más fácil encontrar momentos de intimidad para realizar contenidos sexuales, mientras que si está en una zona común a la vista del resto de miembros de la familia, se reduce.

* 5. Instalar sistemas de control parental

También existen sistemas de control parental que pueden limitar e informar sobre el uso que el menor hace del ordenador.



Fuente bibliográfica
¿Crees que tu hijo comparte contenido sexual en el móvil? [en línea], [sin fecha]. [Consulta: 13 octubre 2017]. Disponible en: http://www.elmundo.es/promociones/native/2017/10/09/index.html. 

Cuando los libros nos salen al cruce con cierta violencia

Por: Cristian Vázquez



Hay ocasiones en las que determinados libros irrumpen en la vida de alguien y le crean el “compromiso” de leerlos. En algunos casos, dan lugar a historias que merecen ser contadas.


1
Todo lector se ha encontrado alguna vez en esa situación bastante incómoda en la que otra persona —un amigo, un familiar, incluso alguien de menos confianza— lo conmina a leer un determinado libro. Una suerte de exigencia establecida a partir de un gesto concreto: el que recomienda presta (y a veces hasta regala) el libro en cuestión. Lo da sin que el otro se lo haya pedido. Por cortesía, por educación, o quién sabe por qué otro motivo, el otro no lo rechaza, y se ve de pronto en el compromiso de leer un libro que de otro modo ni se le habría ocurrido leer, al menos no en ese momento.

Ante tal coyuntura, el lector afronta dos posibilidades: leer el libro o no leerlo. Si decide leerlo, puede que le guste y lo disfrute, y luego le agradezca al prestador por habérselo hecho conocer. Si, en cambio, el libro lo aburre o le desagrada, vuelven a abrirse dos opciones: que, pese a todo, lo lea hasta el final, o bien que lo abandone sin terminarlo. Si lo lee hasta el final, no tendrá mayores problemas para comentarlo, aunque luego tendrá que elegir si ser sincero con el prestador o no. Si lo abandona a medio camino, o si directamente ni siquiera empieza a leerlo, también tiene dos opciones: ser franco y admitir la verdad, aceptando el riesgo de que tal vez el prestador se ofenda, o recurrir a algunas de las enseñanzas de Pierre Bayard y su magnífico Cómo hablar de los libros que no se han leído.

En cualquier caso, la situación siempre incluye una cierta dosis de violencia. Y es que, de improviso, como un bandolero que intercepta un convoy en mitad de la noche, el libro ha salido al cruce del lector. Es cierto que al final el lector puede enamorarse del bandido y decidir quedarse para siempre con él. Pero eso no quita a la situación su cuota de brusquedad.

2
Hay otras situaciones en que los libros también salen al cruce, con cierta violencia, en el camino de quien no los espera. Hace un par de años, la revista National Geographic publicó un reportaje fotográfico sobre personas indigentes que buscan cobijo en bibliotecas públicas de California. En ese estado —según el último informe del Departamento de Desarrollo de Vivienda y Urbanismo de Estados Unidos— viven casi 120 mil homeless, el 22 % del total del país. Dos de cada tres no acceden a refugios, ni a viviendas temporales, ni a ningún otro sitio donde alojarse.

Las bibliotecas públicas los reciben y “llenan el vacío, protegiendo durante el día a los desamparados”, escribió Fritz Hoffmann, autor del reportaje. La biblioteca de San Francisco, de hecho, fue la primera que contrató a tiempo completo a una trabajadora social, la cual afirmó, con mucho tino, que “las bibliotecas son el último bastión de la democracia”.
Parece lógico imaginar que en lo que menos pensaban esos hombres y mujeres la primera vez que entraron en las bibliotecas era en leer libros. Seguramente buscaban evitar el frío, escapar de situaciones de violencia y maltrato, acceder a un poco de calma y silencio. “A veces hay mucho drama allí fuera, en las calles, y es bueno contar con algo de paz y tranquilidad”, dice Jeffrey Matulich, uno de los sin techo retratados por Hoffman. Ya que estaban allí dentro, tenían que hacer algo; y ya que el lugar estaba lleno de libros, por qué no leer alguno…

Buscando libros de Henry Miller, Matulich descubrió la obra de Kurt Vonnegut. “Vengo casi todos los días”, revela por su parte Rebecca Rorrer, una lectora voraz: recorrió las 324 páginas de If I Can’t Have You, de Gregg Olsen y Rebecca Morris —un libro que cuenta el caso real de la desaparición de una mujer y el destino trágico de su marido y sus hijos— en las cinco horas de la tarde de un viernes.

A su manera, los libros también irrumpieron de forma inesperada en los caminos de esa gente. Vivir en la calle suele hacer de la lectura un lujo inaccesible; en este caso, sin embargo, resultó un factor decisivo para que estas personas se convirtieran en lectoras.

3
Diego, un amigo, contó días atrás una historia preciosa. Hace años, cuando cursaba en la universidad un seminario de literatura latinoamericana, un amigo suyo le prestó una edición vieja y gastada de El libro de arena, de Borges. Diego había leído a Borges, pero muy poco: era casi como si no lo hubiera hecho. Muchos años después se encontró con su amigo y le dijo que gracias a él, y concretamente a ese libro, había descubierto a Borges. El otro le contó entonces la historia de aquel libro: pertenecía a su madre, quien trabajó durante muchos años limpiando casas en el centro de la ciudad. Viajaba todas las semanas en tren, rodeada de gente que leía. Ella se dijo que no iba a ser menos y se compró El libro de arena para leer en el tren.

“El libro de arena”, el cuento que da título al libro, narra la historia de un hombre que experimenta uno de los modos más violentos en que un libro puede salirnos al cruce, irrumpir en nuestro camino: recibe la visita de un desconocido que se presenta como vendedor de biblias. “No solo vendo biblias —dice el hombre después—. Puedo mostrarle un libro sagrado que tal vez le interese”. Se trata de un libro infinito, con infinitas páginas que parecen brotar del volumen: el libro de arena, “porque ni el libro ni la arena tienen ni principio ni fin”. El desconocido lo había comprado “a cambio de unas rupias y de la Biblia” a un hombre que no sabía leer y que, según su sospecha, “en el Libro de los Libros vio un amuleto”.

El cuento, publicado en 1975, había sido anticipado más de tres décadas atrás, en la nota al pie final de “La Biblioteca de Babel”, el cuento en el que describe una biblioteca infinita. Borges escribió allí que tal biblioteca es inútil, pues “bastaría un solo volumen […] que constara de un número infinito de hojas infinitamente delgadas”.

La historia del amigo de Diego termina con una explicación: su mamá, la que había comprado El libro de arena para leer en el tren, no sabe leer. Igual que el anterior propietario del libro de arena, vio en el libro un amuleto. Un amuleto para conjurar la violencia de los libros que le salían al cruce: los que leían los demás viajeros en el transporte público. Del mismo modo que un único libro de arena compendia la biblioteca interminable, se me ocurre que la imagen de esa mujer en el tren condensa la de todas las bibliotecas en las que tantos indigentes californianos hallaron su destino de lectores.

“La imagen no deja de resultarme hermosa —escribió mi amigo Diego en el final de la historia—: la de una mujer analfabeta que lee, aunque no sepa leer, a un escritor ciego y brillante allá lejos, en aquellos trenes del sur”.



VÁZQUEZ, CRISTIAN, 12 octubre 2017. Cuando los libros nos salen al cruce con cierta violencia. Letras Libres [en línea]. [Consulta: 12 octubre 2017]. Disponible en: http://www.letraslibres.com/mexico/cultura/cuando-los-libros-nos-salen-al-cruce-cierta-violencia. 

5 oct. 2017

Larga vida al libro impreso

Por: Jesús Hernández



Todo cambio supone una pequeña revolución. La llegada de los formatos digitales de las diferentes manifestaciones culturales (música, cine, literatura, arte…) fue recibida hace unos años con escepticismo y temor.  Del mismo modo, los más agoreros aseguraban que el libro impreso estaba herido de muerte y que las ediciones digitales terminarían con las impresas en cuestión de un par de años. Nada más lejos de la realidad. Hoy podemos afirmar que la revolución digital no hace sino abrir otra ventana, ofrecer otra manera de consumir literatura, que no excluye al producto impreso.

Si bien es verdad que el libro digital ha ganado adeptos, esto no significa que el libro impreso los haya perdido. Más bien ambos conviven en un mundo editorial que tras unos años de decadencia, vuelve a ver cómo sus perspectivas remontan. De hecho, los últimos datos publicados por el Observatorio de la Lectura y el Libro, dependiente del Ministerio de Educación, señalan que tras la fuerte caída de 2013 y el estancamiento de 2014 y 2015, durante el 2016 la producción de libros impresos creció un 6,4%. Estos mismos datos reflejan que los libros en papel representaron el 70,7% del total, mientras que la edición electrónica abarca el 29,3%.

Una primera lectura de estos datos nos hace comprender que el formato digital no sólo no ha sustituido al impreso sino que éste continúa manteniendo su hegemonía.  Otro marcador que demuestra la buena salud del sector editorial español es que, en la actualidad, España es el segundo país europeo con mayor número de librerías, sólo superado por Alemania. Este estudio realizado por la Federación de Editores Europeos avala la tesis de los que pensamos que, pese a la omnipresente digitalización, el valor del libro impreso y sus características diferenciales continúan siendo apreciadas por los lectores.

La industria del libro impreso cuenta, además, con nuevas herramientas para su desarrollo. Por ejemplo, las que ofrecen los nuevos sistemas de impresión bajo demanda, que permite tiradas mucho más pequeñas basadas en las demandas directas de cada consumidor, eliminando así los costosos stocks y el gasto que éstos suponen tanto para editoriales como para librerías y puntos de venta.

Además, este tipo de impresión más flexible permite que las editoriales más pequeñas o incluso los editores particulares puedan realizar tiradas de manera más asequible. Así, con la impresión bajo demanda los editores pueden actualizar y modificar las obras con un coste muy bajo, lo que permite que las editoriales sean mucho más ágiles y flexibles de lo que eran anteriormente.

Por otro lado, estas tiradas cortas bajo demanda facilitan la recuperación de algunos títulos previamente descatalogados, y encuentran su aplicación ideal en el sector de la educación, pues ahora se pueden actualizar fácilmente los contenidos en reediciones “a medida”.

El libro impreso aún tiene mucho que ofrecer, y un público amplio que no está dispuesto a dejar que la experiencia táctil de la lectura sea reemplazada por la frialdad de la pantalla. Porque más allá de las palabras, el libro físico ofrece algo que el digital no podrá: una experiencia sensorial mucho más completa.

De hecho hay estudios que aseguran que recordamos mejor los textos leídos en un formato impreso porque el contexto (los márgenes, las arrugas de la página, el olor, el hecho de pasar las páginas…) nos ayuda a formarnos una imagen mental más acertada de aquello que leemos. Los expertos plantean, además, que la lectura en formatos electrónicos suele ser más superficial, y por tanto la concentración es menor.


El libro electrónico da respuesta al cambio de hábitos de algunos lectores, y hoy podemos elegir bien el formato digital o el impreso según nuestros diferentes momentos de lectura y necesidades concretas. No dejemos que la llegada de una nueva tecnología nos haga olvidar todas las ventajas del formato impreso y el largo recorrido que aún tiene por delante.

Fuente bibliográfica
HERNÁNDEZ, JESÚS, 2017. Larga vida al libro impreso. La lectora futura [en línea]. [Consulta: 5 octubre 2017]. Disponible en: https://lalectorafutura.comlarga-vida-al-libro-impreso/. 
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